Hace ya bastante tiempo conocí la historia, fábula o cuento de los monos, los plátanos y la escalera, siempre me pareció una buena historia para ilustrar el “borreguismo” o la falta de crítica objetiva. Pero nunca le di más importancia, pero lo que os voy a contar más abajo, os sorprenderá y hará que os estalle la cabeza.

Para los que no la conozcáis la historia dice así:

Un grupo de científicos, encerró a un grupo de monos en una jaula” así suena científico y es más creíble. “Se dispusieron a realizar un experimento, en el que se ponían unos plátanos apetitosos en lo alto de una escalera, y cuando uno de los monos quería subir por la escalera, se les rociaba al resto con agua muy fría, ante este desagradable estímulo, los monos, pasado un tiempo, conectaron la acción de subir por la escalera y la ducha de agua fría, ante lo cual, cada vez que alguno de los monos intentaba subir, el resto le suministraba soberana paliza que le despojaba de cualquier intención de volver a subir a por los plátanos”.

Hasta aquí todo muy científico, monos, castigo animal en pro de la ciencia, y científicos pasándoselo pipa haciendo rabiar a los pobres monos.

Tras esto, llego la segunda parte del experimento, se sustituyó a uno de los monos entrenados por uno que no conocía la ducha de agua fría, al entrar en la jaula, el mono que vio los suculentos plátanos, fue rápidamente a por ellos, a lo que el resto de monos respondió propinándole la consecuente paliza, de igual manera, se sustituyó un segundo mono que nuevamente al intentar subir a la escalera volvió a recibir la paliza oportuna, en la que participó el primer mono sustituido, así se fueron sustituyendo los monos entrenados, hasta que no quedó ninguno que conociera el castigo, sin embargo, ninguno subía a la escalera, y si alguno se le pasaba por la cabeza, recibía su dosis de castigo” qué os parece, fantástica la historia, lo tiene todo, si pudiéramos preguntarle a alguno de esos últimos monos porque no iban a por los plátanos o porque le pegaban a quien intentaba cogerlos, seguramente diría una frase grabada a fuego “No sé, porque aquí siempre se ha hecho así”.

Bueno hasta aquí la historia, ahora vienen lo bueno, como os dije había escuchado la historia mil veces, con lo de los científicos y demás, como ya me he dado con historias así, decidí investigar cuál fue el estudio real e indagar un poco qué había de fábula y qué había de realidad.

Pues resulta que el tan famoso experimento jamás se llegó a hacer!!! O al menos, como afirman Gary Hamel y C.K. Prahalad, quienes fueron en 1996 los que escribieron la que parece ser la primera versión de la historia en su libro de autoayuda Competing for the future. Lo más posible, es que la historia de los monos fuera una tergiversación de un experimento real llevado a cabo por el zoólogo estadounidense Gordon R. Stephenson en la universidad de Wisconsin en 1967. El experimento real se describe en el artículo Cultural acquisition of a specific learned response among rhesus monkeys, que puede leerse por ejemplo aquí. Como Hamel se ha negado siempre a hablar del tema cuando ha sido preguntado al respecto (Pralahad murió hace años), la verdadera inspiración de su historia sigue siendo objeto de especulación. El experimento de Gordon con macacos, aunque algo menos rimbombante en resultados, es muy interesante en contenido, lo que realmente hizo fue que un determinado mono adiestrado asociara un castigo x a un objeto, después se introducían monos no adiestrados y se observaba la reacción del mono adiestrado cuando los otros monos manipulaban el objeto, lo que se vio es que los monos adiestrados una vez apartó al otro mono de manera brusca y otras veces demostraba reacciones de miedo y agresividad, al ver que los otros monos manipulaban el objeto. Además, vieron dos cosas interesantísimas, los monos no adiestrados una vez que se les retiraban los monos adiestrados de la jaula, manipulaban menos el objeto en cuestión si se les comparaba con el control, monos no adiestrados sin ningún contacto con monos adiestrados. Y además, el experimento no resultó con las hembras, ya que éstas, perdían el miedo al objeto una vez que veían a las monas no adiestradas manipular el objeto sin que les pasara nada. Impresionante, verdad? La realidad es mucho mejor que la invención.

Pero no, esto no es todo, resulta que sin querer o queriendo, nunca lo sabremos, lo que resultó ser una adaptación de un texto científico, acabó siendo en sí un experimento, ya que lo que el texto reivindica es lo que ha terminado pasando, los monos reales del experimento son las miles de personas que comparten y publican la historia como si fuera un texto científico real.

Todo viene a colación de una historia personal, yo soy consultor postcosecha, y mi trabajo es enfrentarme día a día a la frase de “Aquí siempre se ha hecho así, así que no vengas cambiando nada…”, resulta que una empresa del sector, llevaba 30 años haciendo fruta de hueso (melocotones, ciruelas, nectarinas, paraguayos, …) estas frutas no son muy difíciles de manipular pero solo tienen una regla, cumpliéndola, no hay problemas, la regla en cuestión es que no los conserves en el rango de temperatura de 2 a 8ºC por periodos más o menos largos, porque por cuestiones varias, se van a la mierda. Bueno, pues dicho esto, como siempre, tras la consultoría, vamos al almacén y el cliente o posible cliente me enseña las instalaciones, generalmente es un alardeo de que mi trabajo no es necesario allí, porque todo funciona correctamente. De repente, observo que en el display de una cámara marca 4ºC, no hay que preocuparse, porque pueden ser cámaras de aclimatación o cámaras que han estado abiertas y están cogiendo régimen, sin muchos aspavientos pregunté al Dir. Técnico, quien me había llamado que si esa temperatura era normal, la respuesta me quedó más frío que la cámara, “Aquí guardamos la fruta a 4ºC”, le pregunté porqué y …..exacto!!! “Porque aquí siempre se ha hecho así”.

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